La puerta se abre ante mí,
dejando ver la inmensidad de algo tan pequeño como un acto de sacrificio, pueda
convertirse en algo tan grande, que hace que mi espíritu se estremezca y llore
por los pocos que lo han visto, y los muchos que jamás lo verán.
Cuando noto que todo se
termina, que la vida se escapa en cada bocanada de aire que intento coger,
antes de la caída en la que me pierdo y me vuelvo a encontrar.
Cuando siento que he perdido
este juego sin haber empezado aun, que mi libertad llegará cuando por fin abra
los ojos...
Veo que todo reside en nada,
que lo más importante eres tú, que aunque no te conozca, te quiero, te quiero
por leer a un enfermo demasiado sano, un loco demasiado cuerdo y un soñador que
siempre está despierto.