jueves, 26 de julio de 2012

Bleed & be lost...


Si pudiésemos ver todo el daño que nos estamos causando a nosotros mismos, de que toda oportunidad nueva solo sirve para paliar la anterior.

Sangrar y morir mentalmente en el cuarto de la desesperanza…


Si tan solo pudiese revivir de ese hielo y traer de vuelta la senda de lo correcto, no lo aceptado por ese invento de sociedad que solo sirve para medirnos y contarnos como a simples objetos, sino ese ideal que hace tiempo fue manipulado, retorcido y vuelto a escribir:

“La libertad no hace al hombre libre, porque en eso no reside el termino, sino que lo  hace simplemente hombre  y por eso le pertenece”.

Ese monstruo que crece y evoluciona de forma retorcida e inimaginable hace que cualquier individuo que desee entrar en este grupo pierda toda su humanidad, y se transforme en un engranaje de esta máquina, condenado a oxidarse y desaparecer en el absoluto olvido de la realidad.
 

De lo poco útil que necesitamos todos se olvida por que no evoluciona con lo demás.

Y pierdo mi consciencia...


"Ahogo mi razón en el fondo de cada botella que apilo. 

Mi triste realidad me impide seguir sobrio, cual enfermo terminal sin cura ni fecha de caducidad. Bebo hasta reventar, hasta sentir ese falso sentimiento de saciedad que me empuja a tapar lo más oscuro y bohemiamente erroneo de mi existencia. 

Trago a trago, pierdo la consciencia y gano la libertad de lo que soy: un alma vagabunda perdida en la inmensidad de un camino sin principio ni fin.

Y si al fin llego, tendré que seguir andando hasta desaparecer como una estatua de sal bañada por las olas de la eternidad que me ampara y me destruye"


Mis madrugadas


"Es tal la paz que se respira en la madrugada... ese olor a ceniza y tabaco consumido sobre cenicero ensuciado. Esas ideas contradictorias tan dulces y eclipsantes que se pierden entre la tormenta de pensamientos y sueño acumulado.

Uno se siente vivo cuando mira a la pared, y ve un mundo que ningún otro ve. Las pesadillas de mi condición me acompañarán el resto de mi vida, pero como loco que soy, lo disfruto hasta el agotamiento, y como patente dejo en mi sendas ojeras que lo demuestran.
Mis vicios son amplios, si; y también simples.

Mucho café, de cafetera, colador o calcetín, tabaco y música hasta la saciedad de mis violados oidos.

Ah, la noche, esa calma que me recuerda que mañana sonará el despertador y podré volver a acostarme con ella otra vez"