Si pudiésemos ver todo el daño que nos estamos causando a
nosotros mismos, de que toda oportunidad nueva solo sirve para paliar la
anterior.
Sangrar y morir mentalmente en el cuarto de la desesperanza…
Si tan solo pudiese revivir de ese hielo y traer de vuelta
la senda de lo correcto, no lo aceptado por ese invento de sociedad que solo
sirve para medirnos y contarnos como a simples objetos, sino ese ideal que hace
tiempo fue manipulado, retorcido y vuelto a escribir:
“La libertad no hace al hombre libre, porque en eso no
reside el termino, sino que lo hace
simplemente hombre y por eso le
pertenece”.
Ese monstruo que crece y evoluciona de forma retorcida e
inimaginable hace que cualquier individuo que desee entrar en este grupo pierda
toda su humanidad, y se transforme en un engranaje de esta máquina, condenado a
oxidarse y desaparecer en el absoluto olvido de la realidad.
De lo poco útil que necesitamos todos se olvida por que no
evoluciona con lo demás.