lunes, 20 de agosto de 2012

¡Camarero! ¡Un vaso de cicuta!

- Camarero, un vaso de cicuta, me ha entrado la sed.
Y los recuerdos...

+ Claro, pero tenemos una amplia variedad, incluso algunos con sabor a mojito, realmente refrescantes.

-¿Que más me da el sabor? Yo solo quiero matarme.

+ Bueno, mejor irse de este mundo con buen sabor de boca ¿Cierto?

- Cierto. Lástima que mis papilas gustativas hoy no estén de humor para aguantar cualquier infecta bebida que mañana me produzca dolor de cabeza.

+ ¿Y a que se debe ese desdén por la vida y el querer "desconectar"? Si se me permite preguntar, claro.

-  Mujeres, no demasiadas, si no una en concreto, usted ya me entiende.

+ Perfectamente, pero no lo veo razón para querer hundirse en la más completa oscuridad. Sinceramente, lo que le recomiendo es un buen pelotazo, mañana media caja de amiguitos de la resaca y visitarme de vez en cuando para una revisión.

- De momento le haré caso; acérqueme un cenicero y una copa con poco hielo y mucho whiskey.

+ No se permite fumar dentro del local, lo siento.

- ¿Tengo que pedirle otra vez la cicuta?

+ Aquí tiene el cenicero, que disfrute del trozo de noche del que vaya a acordarse.

Besos con sabor a nada.

Besar cada parte de su cuerpo, acariciar cada centímetro de su piel, susurrar entrecortadamente bajas pasiones...

Y regodearte en la autoayuda cuando todo eso termina sabiéndote a arena en la boca, ahogando cualquier placer que tuviste antes con ella.

Me merece, la merezco. Preguntas y preguntas que te quiebran las pocas ganas de vivir que te quedan. Desamores frustrativos, que te encierran de nuevo en esa pequeña jaula de la que nunca quisiste escapar.

Las arrugas sobre las sábanas, las carícias y los zarpazos amatorios sobre la cama, esos buenos ratos, se borran como aquarela después de un chaparrón.


¿Y lo peor de todo? Aún la quieres.

Bébete hasta el limpiamanchas de tu madre, fúmate las briznas de césped del parque, drógate de cualquier cosa que se te ocurra, pero su recuerdo seguirá ahí, como unos zapatos de cemento que te estiran al fondo del mar, donde tu y tus quebraderos mentales desaparecereis.

¿Inestabilidad emocional?¿Egoísmo barato?¿Nueva percepción?
Ninguna de las anteriores. Simplemente, a veces se está bien y a veces no.

A veces simplemente uno necesita esa pequeña dosis de cariño que tanto le hace falta...