-Uhm, hola ¿sigues ahí?
-Bien, sí ¿y tu?
-Pues estaba pensando que hacía mucho que no hablábamos.
-Yo también te he echado de menos.
-Pues no sé, simplemente eso, te añoraba.
-Siento haber tardado tanto, de verdad.
-No, no estoy mal. No... no lo sé.
-¿Estás ocupada, puedes hablar?
-¿Podrías tumbarte como hacíamos antes?
-¿Sólo dos minutos?
-Entonces que es de ti.
-Vaya, jajaja, entonces me alegro mucho.
-Sigues teniendo esa voz...
-Sabes que sí, siempre me ha gustado cuando te relajabas y te salía.
-JAJAJA, no te avergüences, es preciosa.
-En fin, te echaba de menos hablar contigo hasta quedarnos dormidos.
-No, entiendo que tienes pareja y que ni de lejos es lo mismo pero...
-Bueno, sí. Sí. Me muero de ganas de hacer ese viaje que teníamos planeado.
-Ya encontraré a algún incauto que me acompañe.
-¿Te acuerdas de aquel sitio? Tenía pensado algo parecido.
-Sí, si, te mandaré fotos, no te preocupes.
-Espera, sólo un minuto más.
-No pasa nada, ya hablaremos otro día.
-Tu también, un abrazo pequeña.
(Suena el fin de llamada)
-Ya he hecho el viaje, estoy en frente de tu casa...
Mi pequeño rincón de locura
La locura es un cierto placer que sólo el loco conoce.
jueves, 24 de septiembre de 2015
jueves, 20 de noviembre de 2014
Orgasmo en seco
Llevo aproximadamente unas tres horas escuchando música. El bulto de mi pantalón ya no pasa desapercibido. Joder, me empalmo al escuchar estas guitarras. Fuertes, densas, putamente salvajes.
Mi cuerpo ya no responde a estímulos externos. Se mueve únicamente al compás de los riffs. La cabeza asiente una y otra vez, y lo único que está mojado es mi barbilla, regada de cerveza barata. Siento que me estoy evadiendo lentamente hasta el bar de mi cabeza, lleno de billares, y poca luz tintineante, y borrachos y borrachas agitando sus cuerpos con cada oleada de sonido. La priba corre en ríos, las botellas se vacían, los cigarros se prenden y consumen. Es noche de dejarse llevar.
El micro retumba con la invasiva voz que entra por el, la batería hace temblar paredes y jarras. Guitarra y bajo se follan y se mezclan frente a mi.
Una roca rueda, otro vaso se rompe ¿que más da? Somos legión de marginados unidos en esta velada, donde no recordamos de donde venimos, pero tenemos muy claro que queremos.
Rock.
Ácido, tosco, estimulante, degenerado.
La miro, me mira, nos besamos. La pierdo de vista y ya no la encuentro. Estuvo bien.
Sigo vaciando mi bebida.
Somos bultos chocando, y ellos los titiriteros que nos hacen bailar a su son.
Me está subiendo un calor concreto, personal e imparable. El cinturón aprieta, y los calzoncillos aprietan. La ropa molesta. Cierro los ojos, me dejo llevar. Me fallan las piernas, y me apoyo en la barra. Exploto, me corro, me voy. Otra vez más.
He tenido un orgasmo. En seco. Estuvo bien.
Mi cuerpo ya no responde a estímulos externos. Se mueve únicamente al compás de los riffs. La cabeza asiente una y otra vez, y lo único que está mojado es mi barbilla, regada de cerveza barata. Siento que me estoy evadiendo lentamente hasta el bar de mi cabeza, lleno de billares, y poca luz tintineante, y borrachos y borrachas agitando sus cuerpos con cada oleada de sonido. La priba corre en ríos, las botellas se vacían, los cigarros se prenden y consumen. Es noche de dejarse llevar.
El micro retumba con la invasiva voz que entra por el, la batería hace temblar paredes y jarras. Guitarra y bajo se follan y se mezclan frente a mi.
Una roca rueda, otro vaso se rompe ¿que más da? Somos legión de marginados unidos en esta velada, donde no recordamos de donde venimos, pero tenemos muy claro que queremos.
Rock.
Ácido, tosco, estimulante, degenerado.
La miro, me mira, nos besamos. La pierdo de vista y ya no la encuentro. Estuvo bien.
Sigo vaciando mi bebida.
Somos bultos chocando, y ellos los titiriteros que nos hacen bailar a su son.
Me está subiendo un calor concreto, personal e imparable. El cinturón aprieta, y los calzoncillos aprietan. La ropa molesta. Cierro los ojos, me dejo llevar. Me fallan las piernas, y me apoyo en la barra. Exploto, me corro, me voy. Otra vez más.
He tenido un orgasmo. En seco. Estuvo bien.
martes, 18 de noviembre de 2014
Disertación sobre una lata de cerveza fría.
Partimos de la idea de que una cerveza fría nos gusta a todos,o anterior a esta, de que el poder de las publicitarias hará que así sea.
No importa realmente si es una tostada, una rubia chispeante o la más artesanalmente turbia que puedas comprar. Es NUESTRA lata.
Su característico chasquido al abrirse es como el timbre que ponen en la recepción de algunos hoteles, tiene un enorme poder de reunión. La blanca espuma borbotea por su boca como si del gozo de una casada se tratase.
El primer paladeo nos advierte sobre todo su cuerpo, suave, denso, cuasi amargo. El segundo es la explosión de su sabor en nuestras papilas gustativas, atenuado por la enorme embriaguez que nos supone estar bebiéndola a ella, y no a otra. Repito, es nuestra lata.
Desde hace miles de años se consume, refinandola como si de una señorita arreglándose para salir de fiesta se tratare. Y aquí sigue, cautivando corazones, cerebros y paladares con su elocuente toxicidad alcohólica. Me disgusta que se haya perdido la ceremoniosa teatralidad que merece, rodeada de trozos de carne calientes que se la aferran tan ansiadamente, casi como la de un mendigo a un pedazo de pizza. Se merece todos nuestros respetos; ha sido problema y solución a los problemas diarios a los que se nos somete continuamente.
En definitiva, una lata de cerveza fría siempre que suspire, nos hará suspirar por ella, pero a cada uno queda relegada su opinión sobre su lata. La mía es que no dejaré que se caliente mucho más rato mientras termino estas líneas.
No importa realmente si es una tostada, una rubia chispeante o la más artesanalmente turbia que puedas comprar. Es NUESTRA lata.
Su característico chasquido al abrirse es como el timbre que ponen en la recepción de algunos hoteles, tiene un enorme poder de reunión. La blanca espuma borbotea por su boca como si del gozo de una casada se tratase.
El primer paladeo nos advierte sobre todo su cuerpo, suave, denso, cuasi amargo. El segundo es la explosión de su sabor en nuestras papilas gustativas, atenuado por la enorme embriaguez que nos supone estar bebiéndola a ella, y no a otra. Repito, es nuestra lata.
Desde hace miles de años se consume, refinandola como si de una señorita arreglándose para salir de fiesta se tratare. Y aquí sigue, cautivando corazones, cerebros y paladares con su elocuente toxicidad alcohólica. Me disgusta que se haya perdido la ceremoniosa teatralidad que merece, rodeada de trozos de carne calientes que se la aferran tan ansiadamente, casi como la de un mendigo a un pedazo de pizza. Se merece todos nuestros respetos; ha sido problema y solución a los problemas diarios a los que se nos somete continuamente.
En definitiva, una lata de cerveza fría siempre que suspire, nos hará suspirar por ella, pero a cada uno queda relegada su opinión sobre su lata. La mía es que no dejaré que se caliente mucho más rato mientras termino estas líneas.
lunes, 8 de septiembre de 2014
"Standby"
"Aún huelo a sexo.
Pero no es el tuyo. Me abandono
constantemente a la idea de que cualquier aliento ajeno podrá darme
lo que anhelo de tus labios.
Echo de menos tu fugaz mirada, esa que
me decía que recorriese todo tu vello, bocado a bocado, caricia a
caricia, para prenderte como un fósforo de cocina, o un mechero.
Siento que las veces que no te tengo ni
te he tenido, son las veces que me faltan, o que me sobran, en este
réquiem que sonará a título póstumo cuando te pierda del todo.
Tus ojos me prometen noches perdidas a
precio de humo; unas sábanas baratas con tu aroma, y una
canción de cuna que retumba en nuestros pechos, subiendo y bajando,
a ritmo constante, mientras tarareamos aquella canción."
Puta artística.
Me excitas. Incitas*
A escribir.
Eres la musa de mis sueños más
sucios.
La lengua que me susurra letra a letra,
esos textos que tanto disfrutas.
Un trago a tu salud,
y otro por nuestras noches;
terminadas entre botellas.
Ebrias emociones.
Bueno, y tus zapatillas
en la puerta de mi habitación, y tus
pantalones;
tirados en cualquier parte.
Tu ropa huele a fiesta,
tu cuello a deseo.
Y rabia.
Y sexo.
Condensado en un rugido. Arañando las
noches,
una a una.
Me gustan demasiado tus curvas. Y tu
cara de "cara" al público.
Chica dura, curtida de amores,
con la espalda jodida por culpa de esos
viejos somieres.
Caricias con sabor a ron agridulce.
Promiscuidad del verso y el sexo,
la prosa y los besos.
sábado, 26 de julio de 2014
Tacones de aguja.
Sueño con ser tu sueño húmedo,
y tender tus bragas en mi balcón al día siguiente.
Airear mi cama de tu perfume,
y dejar la almohada con tu perdido pendiente.
Que no seas la princesa del cuento,
si no la que me clava su tacón en el pecho.
Que te desnudes salvaje y venirme sobre tu espalda,
caliente.
Sueño con tu pelo y tus mordiscos,
con tus gemidos y tu sonrisa,
ven conmigo esta noche,
y saludemos al nuevo día.
Ya se quejarán los vecinos en las juntas
de que mi somier retumba,
pero tu sexo esta noche y tu calor, después,
en mi ducha.
Te has ido con los zapatos en la mano,con una coleta,
y el pelo mojado.
Pero tus bragas me las quedo yo.
Y tu orgasmo, cuando termine en gemido.
y tender tus bragas en mi balcón al día siguiente.
Airear mi cama de tu perfume,
y dejar la almohada con tu perdido pendiente.
Que no seas la princesa del cuento,
si no la que me clava su tacón en el pecho.
Que te desnudes salvaje y venirme sobre tu espalda,
caliente.
Sueño con tu pelo y tus mordiscos,
con tus gemidos y tu sonrisa,
ven conmigo esta noche,
y saludemos al nuevo día.
Ya se quejarán los vecinos en las juntas
de que mi somier retumba,
pero tu sexo esta noche y tu calor, después,
en mi ducha.
Te has ido con los zapatos en la mano,con una coleta,
y el pelo mojado.
Pero tus bragas me las quedo yo.
Y tu orgasmo, cuando termine en gemido.
lunes, 17 de febrero de 2014
Entre tus piernas.
-¿Sabes?
-Dime.
-Siempre me he preguntado a qué sabe mi coño.
-A cielo.
-Pues yo no sé a qué sabe el cielo.
-Yo sí y está entre tus piernas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
