Todo.
Nada.
En compañia me
siento solo, y en la más triste soledad me siento rodeado.
Vivo en
una eterna duermevela, sintiendo la urgente necesidad de correr,
romper con todo y huir, de estremecerme y sentir el paso del tiempo.
En días me busco, en días me encuentro y en días me suicido, cual
agonizante mente brava y despechada de un cuerpo infeliz.
No me
muevo, pero no estoy donde estaba.
Quiero saber si me engaño o me
seduzco con pretensiosas fantasías itinerantes del circo de los
amargos al cual entro ocasionalmente, me decepciono y abandono la
función en su clímax.
Soy poseido por mis demonios cual jovencita
violada por la ferviente necesidad de un hombre loco.
Me cubro de
pretextos y vanas palabras, defendiendo a capa y espada lo único que
me diferencia del resto.
Muero, apuñalado; resucito, agujereado 100
veces, por la simple exhalación de una musa que besó a un gélido
cadaver viviente.
"No seré yo si nunca fui yo mismo, ni seré el si
nunca me hice el amor desnudo."
No hay comentarios:
Publicar un comentario