"Ahogo mi razón en el fondo de
cada botella que apilo.
Mi triste realidad me impide seguir sobrio,
cual enfermo terminal sin cura ni fecha de caducidad. Bebo hasta
reventar, hasta sentir ese falso sentimiento de saciedad que me
empuja a tapar lo más oscuro y bohemiamente erroneo de mi
existencia.
Trago a trago, pierdo la consciencia y gano la libertad
de lo que soy: un alma vagabunda perdida en la inmensidad de un
camino sin principio ni fin.
Y si al fin llego, tendré que seguir
andando hasta desaparecer como una estatua de sal bañada por las
olas de la eternidad que me ampara y me destruye"
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