"Es tal la paz que se respira en
la madrugada... ese olor a ceniza y tabaco consumido sobre cenicero
ensuciado. Esas ideas contradictorias tan dulces y eclipsantes que se
pierden entre la tormenta de pensamientos y sueño acumulado.
Uno se siente vivo cuando mira a la
pared, y ve un mundo que ningún otro ve. Las pesadillas de mi
condición me acompañarán el resto de mi vida, pero como loco que
soy, lo disfruto hasta el agotamiento, y como patente dejo en mi
sendas ojeras que lo demuestran.
Mis vicios son amplios, si; y también
simples.
Mucho café, de cafetera, colador o
calcetín, tabaco y música hasta la saciedad de mis violados oidos.
Ah, la noche, esa calma que me recuerda
que mañana sonará el despertador y podré volver a acostarme con
ella otra vez"
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