"Aún huelo a sexo.
Pero no es el tuyo. Me abandono
constantemente a la idea de que cualquier aliento ajeno podrá darme
lo que anhelo de tus labios.
Echo de menos tu fugaz mirada, esa que
me decía que recorriese todo tu vello, bocado a bocado, caricia a
caricia, para prenderte como un fósforo de cocina, o un mechero.
Siento que las veces que no te tengo ni
te he tenido, son las veces que me faltan, o que me sobran, en este
réquiem que sonará a título póstumo cuando te pierda del todo.
Tus ojos me prometen noches perdidas a
precio de humo; unas sábanas baratas con tu aroma, y una
canción de cuna que retumba en nuestros pechos, subiendo y bajando,
a ritmo constante, mientras tarareamos aquella canción."
No hay comentarios:
Publicar un comentario